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miércoles, 4 de mayo de 2016

Día Mundial del asma

Ayer día 3 de mayo se celebró el Día Mundial del asma bajo el lema "Puedes controlar tu asma". Este proyecto está impulsado desde hace 18 años por la Iniciativa Global para el asma (GINA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pretende informar y concienciar a la población sobre una enfermedad que afecta a un 5-10% de la población mundial, sobre todo niños y adolescentes y que consume numerosos recursos económicos.





El autocontrol en el asma, como ocurre en otras enfermedades crónicas, es muy importante. Los pediatras debemos establecer unas instrucciones precisas sobre el tratamiento de base (cuando está indicado) que debe ser muy bien explicado a la familia y en su caso al paciente. 

Pero además:  


* Debemos explicar la importancia que tiene el adecuado cumplimiento terapéutico


* Debemos explicar los factores que desencadenan o empeoran el asma


* Debemos explicar como se reconocen los síntomas de una crisis de asma


* Debemos explicar como se trata adecuadamente una crisis de asma  




Hace ahora dos años el Grupo de Vías Respiratorias de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) estableció su "Decálogo del asma" . Con este documento que está plenamente vigente en la actualidad, pretendía y pretende alertar entre otras cosas, sobre la sintomatología de la enfermedad, sobre los desencadenantes del asma, sobre la medicación utilizada en el asma, los broncodilatadores en las agudizaciones y los corticoides en el tratamiento de fondo, sobre los dispositivos para utilizar la medicación inhalada o sobre la importancia de tener un plan personalizado consensuado con el pediatra.







Es muy importante que los pediatras sigamos este decálogo de forma responsable, ello incidirá en la salud de nuestros pacientes

domingo, 14 de febrero de 2016

¿Debemos utilizar antitusígenos en Pediatría?


Uno de los síntomas habituales en pacientes pediátricos durante los meses de otoño e invierno es la tos. Las infecciones respiratorias agudas, sobre todo en lactantes y niños en edad preescolar, suelen cursar con tos. 


El fármaco más utilizado para el tratamiento de la tos en pacientes pediátricos es el dextrometorfano; también se suelen utilizar antihistamínicos como la cloperastina y en ocasiones codeína, aunque en algunos países está prohibida en pacientes pediátricos. En España la codeína tiene limitaciones de uso desde 2015: está contraindicada en menores de 12 años y no indicada en pacientes de 12 a 18 años que presenten disfunción respiratoria. 

 

En un estudio realizado en el País Vasco y que puede ser reflejo de lo que sucede en Atención Primaria, se concluye que más de un 30% de los pediatras utilizan antitusígenos a menudo.

 

Lo primero que debemos considerar ante un tratamiento es la necesidad del mismo. La tos es un mecanismo de defensa del tracto respiratorio y por eso suprimirla no parece al menos inicialmente buena idea. Además los fármacos citados anteriormente para tratarla no están exentos de efectos secundarios. Así el dextrometorfano actúa sobre el sistema nervioso central y a dosis altas tiene un efecto disociativo similar al de la ketamina. Por ello en algunos paises está prohibido su uso en menores de 18 años. La cloperastina es un antihistamínico con efectos colaterales antitusígenos, pero apenas hay trabajos que avalen su uso en pediatría. Algo parecido pasa con la codeína, que inhibe la tos por sus efectos a nivel del sistema nervioso central, pero que asocia posibles efectos secundarios que pueden llegar a ser fatales en algunas circunstancias. Una magnífica revisión del uso de antitusígenos la tienes aquí

 

Por eso si los fármacos antitusígenos apenas son útiles, si la mejoría que presentan los pacientes con ellos se debe fundamentalmente a un efecto placebo y estos fármacos no están exentos de efectos secundarios, no deberían usarse habitualmente y sobre todo en menores de 6 años. Para ello la Asociación de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) elaboró hace unos años el "Decálogo de la tos" en el que recuerda que la tos es un mecanismo de defensa ante las infecciones respiratorias y que los fármacos antitusígenos pueden empeorar muchas enfermedades que cursan con tos. Por ello no se deben utilizar habitualmente y están contraindicados si el niño presenta (como ocurre muchas veces) dificultad respiratoria o al menos si su respiración no es normal.


 

Como en otras circunstancias en Pediatría, muchas veces es mejor no prescribir nada. Una adecuada explicación a los padres y alertar sobre como poder detectar un empeoramiento del cuadro clínico es lo más adecuado. 


domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Quien debe aprender a realizar una reanimación cardiopulmonar en un niño?

La parada cardio respiratoria (PCR) en Pediatría es un acontecimiento muy poco frecuente. Muchos profesionales no se encontrarán nunca ante esta situación y lo mismo puede pasar con la población general. Pero aunque sea tan rara, es preciso saber que hacer ante esta dramática situación porque en muchas ocasiones unas simples maniobras pueden salvar la vida de los niños. En muchos países del centro y norte de Europa se enseña RCP a la población general y lógicamente también todos los profesionales sanitarios (médicos y enfermeras) se licencian con unos conocimientos adecuados en RCP. En España la situación es bastante peor. La formación pregrado en RCP pediátrica es escasa y muy poca población general está familiarizada con las maniobras de RCP.

Las causas de una PCR son diferentes en niños que en adultos. Mientras que en los adultos la causa más frecuentes es patología cardíaca (por ejemplo tras un infarto de miocardio), en niños sanos los accidentes son la causa más frecuente de PCR, sin olvidar la obstrucción de la vía respiratoria por un cuerpo extraño (trozo de alimento o juguete). En niños enfermos se puede producir una PCR secundaria muchas veces a un compromiso respiratorio.

El ERC (Grupo Europeo de Reanimación Cardiopulmonar) actualiza cada 5 años las recomendaciones sobre las maniobras de RCP. En el año 2005 se produjeron muchos cambios, que en conjunto trataban de hacer parecidas las maniobras de RCP en niños y adultos. En las sucesivas revisiones (2010 y 2015) los cambios producidos han sido escasos.

El Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal (GERCPPYN) surge en 1992 con la idea de fomentar la enseñanza de la RCP pediátrica no solo entre los profesionales sanitarios sino también en la población general. Su progresión ha sido enorme, formando a muchos profesionales como instructores de RCP que a su vez imparten cursos de RCP básica, intermedia o avanzada entre profesionales y también en la población general. Un aspecto que se trata de fomentar en los últimos años es la formación en RCP básica de escolares. Sirva de ejemplo este video en el que el actual Presidente del GERCPPYN, Ignacio Manrique, participa en una actividad con escolares




Contestando a la pregunta inicial, yo diría que TODOS (sanitarios y no sanitarios) deberíamos aprender a realizar una RCP básica pediátrica y las maniobras de desobstrucción de la vía respiratoria. Además los profesionales más directamente relacionados con las urgencias deberían saber realizar al menos una RCP básica instrumentalizada, es decir además de la RCP básica deberían saber ventilar con bolsa y mascarilla y deberían poder manejar un desfibrilador automático. Podemos salvar la vida de alguno de nuestros pacientes pediátricos.

jueves, 22 de octubre de 2015

Fiebre y antitérmicos en pediatria

La fiebre es un signo muy frecuente en pediatría. Durante el otoño e invierno habitualmente los procesos febriles son la causa más frecuente por la que los pacientes pediátricos, sobre todo los menores de 3-4 años, acuden al pediatra de Atención Primaria o a los Servicios de Urgencias . Muchos niños en edad preescolar tienen varios episodios febriles al año, la mayoría de origen respiratorio o digestivo. Suelen ser procesos benignos producidos por infecciones víricas y no precisan más tratamiento que el sintomático (tratar el malestar que suele originar la fiebre). 

La fiebre no es una enfermedad sino un mecanismo de defensa del organismo para combatir las infecciones. Su aparición indica que el niño está luchando contra la infección y sus defensas están actuando correctamente. No es importante que el niño tenga fiebre sino cual es la causa de la fiebre. La fiebre por si misma no origina nada más que malestar en algunos casos. Está muy difundida entre la población, sanitaria y no sanitaria, el concepto de fiebrefobia, algo que se debería evitar porque son mayores los beneficios que los perjuicios de tener fiebre y los antitérmicos no son inocuos. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) elaboró un decálogo de la fiebre donde explica con gran precisión todo esto. Además de esta, existe información para padres muy bien elaborada por la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría. Las familias se fijan en lo que hacemos los sanitarios y si nos obsesionamos con bajar la fiebre como sea, las familias harán lo mismo con sus hijos.

Los fármacos antitérmicos habituales son paracetamol e ibuprofeno. Las recomendaciones más precisas indican utilizarlos de forma aislada y no combinarlos ya que no existen pruebas suficientes que avalen su uso combinado. La combinación o alternancia de antitérmicos no mejora habitualmente el estado del niño y aumenta los efectos adversos de esos fármacos. Realmente conociendo la causa de la fiebre no importa tanto la temperatura que tenga el niño y lo que debemos tratar son síntomas y no mediciones aisladas de temperatura. Hay niños que apenas tienen fiebre pero el proceso febril les origina mucho malestar y debemos tratarlo. Por el contrario otros niños con fiebre alta están casi asintomáticos y bajar por bajar esa temperatura no es adecuado. Si deseas conocer más información acerca de la fiebre en niños lee el decálogo de la AEPap